
Linda Valenzuela, esposa de Fernando Valenzuela (QEPD), cimbró el medio del beisbol nacional en el mes de agosto del año pasado, al declarar que la Serie Final de la Zona Sur entre Diablos Rojos del México y Guerreros de Oaxaca estuvo arreglada.
Por tales palabras, el presidente de la Liga Mexicana Horacio de la Vega ante los micrófonos de los medios de comunicación, antes del Juego 1 de la Serie del Rey, pidió públicamente que esas acusaciones se fundamentaran con pruebas para poder abrir una investigación acorde con los protocolos oficiales, y dijo: “Va a iniciar un proceso de investigación. Tendrá que probar con hechos y con base en esas pruebas que entregue la Señora Valenzuela tendremos que actuar. Por lo pronto, tenemos que darle la posibilidad de que argumente en qué basa esos comentarios que dañan a la liga”. Luego agregó que esperarían esas pruebas y con base en ello tomarían una determinación.
Lo que nunca se aclaró es como procedería una sanción, si la señora no tenía ningún cargo en el equipo, al menos eso es lo que se puede suponer si su nombre no aparece en el directorio del equipo Tigres en el Quien es Quien, que es la única publicación de la liga donde la gente puede verificar quienes son los funcionarios y directivos de cada equipo. De ser ese el caso, se podría decir que Linda Burgos de Valenzuela, es una aficionada más, pariente de funcionarios de un equipo, pero no parte de la directiva… a menos que existan documentos privados exhibidos ante la liga que no sean del conocimiento público. Pero si ella no es funcionaria del equipo, entonces, ¿cómo castigarla?, en todo caso la liga la tendría que haber denunciado ante las autoridades, a ella, y a todos los usuarios de redes sociales, (muchísimos, por cierto) que publicaron lo mismo.
La respuesta a estas preguntas, nunca llegó.
Todo parece indicar que el asunto se olvidó. Quizá por falta de fundamentos, tal vez por la triste y lamentable situación familiar que vivió la familia Valenzuela en las siguientes semanas, o probablemente porque nunca hubo intención de investigar nada. Y si acaso existió dicha investigación, se prefirió guardar silencio y apostar a que el asunto quedaría olvidado.