
Los Diablos Rojos del México anunciaron este martes el regreso de Carlos Pérez y Francisco Mejía para la temporada 2026 de la LMB. Dos cátchers con experiencia en Grandes Ligas. Dos bats probados. Dos jugadores que, en cualquier otro equipo de la LMB, serían titulares indiscutibles. El problema es que en Diablos no pueden ocupar la misma posición al mismo tiempo.
Pérez y Mejía no coincidieron en el roster durante 2025, pero ambos dejaron argumentos suficientes para reclamar tiempo de juego. Pérez fue uno de los bates más productivos del equipo en playoffs, mientras que Mejía fue tan sólido durante la temporada regular que incluso fue llamado por la organización de los Nationals. En cualquier otro contexto, la competencia sería una bendición. En este, empieza a parecer un rompecabezas.
Y no es un caso aislado. En la primera base, Diablos también acumula talento de élite: José Marmolejos y Jon Singleton, dos jugadores con historial y peso ofensivo que difícilmente aceptan un rol secundario. A eso se suma que el bateador designado tiene dueño y apellido: Robinson Canó, el nombre más pesado del roster y una pieza que no se mueve.
El resultado es evidente: el mánager Lorenzo Bundy no solo tendrá que elegir titulares, sino administrar egos, roles y expectativas en un equipo construido para ganar hoy, no para desarrollar paciencia.
La directiva ha apostado por profundidad y poder ofensivo, enviando un mensaje claro: el objetivo es el tricampeonato. Sin embargo, esa misma abundancia traslada la presión del escritorio al dugout. Cada decisión diaria —quién cacha, quién descansa, quién se queda sin turnos— podría tener consecuencias deportivas y de vestidor.
Para la afición escarlata, el anuncio es motivo de ilusión. Tener dos cátchers de nivel MLB y un lineup cargado de estrellas es un privilegio que pocos equipos pueden presumir. Pero en el terreno, el reto será transformar esa acumulación de talento en equilibrio, no en fricción. En 2026, los Diablos no tendrán problemas de calidad. Tendrán problemas de elección. Y a veces, elegir entre demasiadas estrellas es el desafío más complejo de todos.


