
Lo de Lorenzo Bundy empieza a tomar forma de un caso inusual dentro del beisbol profesional. Este domingo, el mánager volvió a quedarse a un paso del campeonato, ahora al frente de los Diablos Rojos del México, que cayeron en la final de la Baseball Champions League ante los Kane County Cougars.
La derrota no es una más: es la tercera final que pierde en un lapso de poco más de dos meses.
La racha comenzó el 25 de enero, cuando dirigiendo a los Tomateros de Culiacán cayó en el séptimo juego de la Serie Final de la Liga Mexicana del Pacífico ante los Charros de Jalisco. Apenas dos semanas después aproximadamente, el calendario lo llevó a la Serie del Caribe, donde dirigiendo al “México Verde” —representado por una base de Tomateros— volvió a instalarse en la final. Sin embargo, el desenlace se repitió: el 7 de febrero, nuevamente Charros de Jalisco (esta vez como México Rojo), se coronó, dejando a Bundy otra vez en la orilla en una edición atípica del torneo, ya que se jugó con dos equipos de México.
Y ahora, en marzo, la historia sumó un nuevo capítulo con los Diablos.
Tres torneos distintos, tres escenarios diferentes… mismo resultado: subcampeón.
Por la estructura del beisbol profesional, resulta extremadamente poco probable que un mánager dispute tres finales en un periodo tan corto. Más raro aún: perderlas todas.
Pero el dato no solo expone la racha negativa, también revela una constante: los equipos de Bundy compiten, avanzan y llegan hasta el último día. El problema, en este arranque de año, ha sido cerrar.
Porque mientras la mayoría no alcanza ni una final, Bundy jugó tres en apenas 63 días… y en las tres, el título terminó escapándose.


