
No fue un partido cualquiera. Fue uno de esos encuentros que ponen a prueba la resistencia de jugadores, managers, ampayers y aficionados. Los Tigres de Quintana Roo derrotaron 4-3 a los Olmecas de Tabasco después de 18 entradas y más de seis horas de juego, en un maratón que comenzó a las 7:32 de la noche y concluyó hasta la 1:40 de la madrugada en el Estadio Centenario de Villahermosa.
La carrera de la diferencia llegó en el inning 18. Con dos outs, Miguel Ojeda Jr. conectó un doblete y posteriormente anotó gracias a un sencillo de Aldo Flores para darle el triunfo a los felinos.
Más allá del resultado, el encuentro quedó inscrito entre los más extensos en los más de cien años de historia de la Liga Mexicana de Beisbol. Con sus 18 entradas, el duelo empató el registro del juego entre Olmecas de Tabasco y Saraperos de Saltillo disputado en 2016, colocándose dentro del grupo de los 10 partidos más largos que ha visto la LMB. Por encima de ellos únicamente aparecen juegos de 19, 20, 22 y 23 entradas, siendo este último el récord histórico compartido en tres ocasiones.
El desgaste también quedó reflejado en los bullpens. Tigres utilizó 11 lanzadores, igualando la marca de más pitchers empleados por un solo equipo en un juego de LMB. Del otro lado, Olmecas recurrió a 10 serpentineros, por lo que entre ambas organizaciones desfilaron 21 pitchers, empatando también el récord de más lanzadores utilizados por dos equipos en un mismo encuentro.
Paradójicamente, los abridores fueron protagonistas de una gran actuación. Collin Wiles lanzó seis entradas permitiendo apenas una carrera sucia por Tigres, mientras Jeremy Rhoades respondió con seis episodios de una anotación y siete ponches para Olmecas. Ninguno tuvo decisión.
Al final, el marcador favoreció a Tigres. Pero, independientemente del ganador, las 18 entradas ya aseguraron un lugar para este partido en la historia de la Liga Mexicana de Beisbol.



