
El inicio de la temporada 2025 parecía confirmar lo que muchos en México venían esperando: Isaac Paredes no solo había llegado a los Houston Astros, sino que lo había hecho para quedarse. Titular indiscutible, producción ofensiva oportuna y una rápida conexión con la afición. El romance era real.
Pero en las Grandes Ligas, los romances suelen ser frágiles. Una lesión en julio cortó el ritmo y, con él, la narrativa. Houston no esperó. Fiel a su lógica de competir hoy —y no mañana— la organización dio un golpe mediático y deportivo al adquirir al puertorriqueño Carlos Correa. Un nombre grande, de jerarquía inmediata y con un pasado exitoso en Houston.
Desde entonces, Paredes parece haberse quedado en tierra de nadie.
Hoy, en prácticamente todas las proyecciones de line up —de expertos, analistas y hasta aficionados— el nombre del mexicano no aparece como titular. No en tercera, no como utility diario, no como pieza central. Simplemente, no aparece. Y eso es quizá lo más inquietante: no es que juegue poco, es que no entra en el plan.
El escenario es incómodo para todas las partes. Paredes evitó el arbitraje y ganará más de nueve millones de dólares en 2026, una cifra respetable, pero problemática si su rol es el de suplente. Es demasiado caro para la banca y, al mismo tiempo, no lo suficientemente indispensable para construirle un lugar.
Houston tampoco ha logrado moverlo. La semana pasada estuvieron cerca de un arreglo con Pittsburgh, pero el mercado es frío, los equipos calculan y el inicio de la temporada de MLB se acerca. Cada día que pasa sin definición reduce las opciones y aumenta la presión.


