
El 20 de marzo de 2023 en la semifinal del Clásico Mundial, estuvo a tres outs de avanzar a la Final. Con la ventaja de 5-4 en la pizarra, el mánager Benjamín Gil decidió enviar al montículo a Giovanny Gallegos para reemplazar a Gerardo Reyes que había sacado el último out del cierre de la octava ponchando a Kensuke Kondoh con solo tres lanzamientos.
Gallegos no pudo cerrar el juego. Todo lo contrario, fue un desastre. En su primer pitcheo Shohei Ohtani le conectó un doblete, le otorgó pasaporte a Masataka Yoshida en 5 lanzamientos y finalmente admitió otro doblete, ahora de Murakami, con el cual entraron dos carreras para terminar el juego. México quedó tendido en el terreno y eliminado.
Estamos seguros que, de haberse contado con Andrés Muñoz, la historia habría sido distinta. El de Los Mochis es hoy uno de tres mejores cerradores que existen en el beisbol, así lo demuestran sus números de 2025 (38 salvamentos y 1.73 de efectividad).
El problema ahora es si Muñoz tendrá la oportunidad de llegar en situaciones como esa, porque es una realidad, que el pitcheo abridor e intermedio del equipo mexicano de 2026 es el punto débil. Hoy no están Urías, Sandoval ni Urquidy y México dependerá de Walker (que en 2025 mostró un declive en sus números y Assad que estuvo lesionado la mayor parte de la temporada anterior.


