
Cuando México saltó al terreno para enfrentar a los Los Ángeles Dodgers en este juego de práctica rumbo al Clásico Mundial de Beisbol, hubo un nombre que muchos aficionados de la capital siguieron con especial atención. El de Julián Ornelas.
México perdió este miércoles 7-5 ante los Dodgers de Los Ángeles, pero el ídolo escarlata, fue titular y cada aparición en el plato tuvo un interés especial la afición capitalina
Figura de los Diablos Rojos del México y uno de los pocos representantes de la Liga Mexicana de Beisbol dentro del roster nacional, Ornelas cargó con esa mezcla de curiosidad y orgullo que suele acompañar a los peloteros del circuito mexicano cuando comparten escenario con figuras de Grandes Ligas. Y el manager decidió darle la titularidad.
Primer turno: paciencia ante una estrella
En la segunda entrada se encontró frente a frente con uno de los brazos más temidos del roster angelino, Tyler Glasnow. Ornelas mostró paciencia y trabajó la cuenta hasta 3-1 obligando al pitcher a entrar en la zona. Terminó conectando un roletazo al shortstop para el segundo out, pero el batazo permitió avanzar al corredor que estaba en segunda base hasta la antesala. No fue hit, pero sí un turno útil.
Segundo turno: contacto sólido
En la cuarta entrada volvió a pararse en la caja de bateo, esta vez ante Jacob Frost. Ornelas no esperó demasiado y en el segundo lanzamiento hizo contacto sólido, una línea… que fue directo hacia las manos del parador en corto, quien realizó el tercer out del inning.
Tercer turno: disciplina
El quinto episodio trajo quizá su turno más trabajado. Ante Emmet Sheehan, Ornelas peleó cada lanzamiento y alargó el enfrentamiento hasta ocho pitcheos y finalmente, con cuenta llena, recibió base por bolas para llenar las bases. Una aparición paciente que mantuvo vivo el inning para México.
Última aparición
Su cuarto turno llegó abriendo la octava entrada. En conteo de 2-2 conectó nuevamente hacia las paradas cortas otro roletazo que terminó en out en primera base. No fue una noche de imparables para el cañonero escarlata, pero sí de turnos competitivos, paciencia y contacto.
Para la afición de los Diablos, lo importante quizá no estuvo en la línea estadística, sino en algo más simple: ver a uno de los suyos competir en el escenario previo al Clásico Mundial.


