
El estadio loanDepot Park vibra como si estuviera en Santo Domingo. Cada juego de la República Dominicana en el Clásico Mundial de Béisbol 2026 se convierte en una fiesta caribeña, con tambores retumbando, banderas ondeando y cánticos que llenan cada rincón.
Contra Nicaragua, Israel y Países Bajos, 28,000 personas en promedio han visto los partidos, y en cada juego fácilmente más de 25,000 de ellas son dominicanos o descendientes. Pero no es solo la cantidad: es la intensidad, la pasión que se siente en el aire y que transforma el estadio en un carnaval de colores y emociones.
La comunidad dominicana del sur de Florida ha hecho del loanDepot Park un territorio casi propio. Cada ovación, cada grito y cada gesto del público recuerda que aquí, al menos por un día, la República Dominicana manda en las gradas.
A medida que avanza el torneo, la expectativa crece. El juego de hoy contra Venezuela podría equilibrar la energía: la rivalidad regional y la numerosa comunidad venezolana en Miami prometen un choque de pasiones que podría hacer que el estadio viva un espectáculo aún más vibrante y diverso.
Si en otros juegos se sintió que Miami era una extensión de Santo Domingo, hoy las tribunas podrían convertirse en un verdadero duelo de hinchadas caribeñas, donde la fiesta y la rivalidad se mezclan bajo el mismo cielo de Florida.


