
La participación de los CTBC Brothers de Taiwán en la Baseball Champions League empieza a tomar forma: tres juegos, tres derrotas. Este jueves, ante los Kane County Cougars, recibieron diez carreras en el primer inning y terminaron perdiendo 16-10 en el arranque de la tercera jornada. Con ello, dejaron su marca en 0-3 y quedaron eliminados.
Este viernes enfrentarán a los Diablos Rojos, ya sin aspirar a nada, antes de despedirse del torneo, pero más allá del marcador, la pregunta es otra: ¿qué hace este equipo aquí?
Porque el conjunto taiwanés no llega como campeón vigente de su liga, ni como una potencia representativa del continente americano —el supuesto enfoque original del torneo—. Su presencia, más bien, alimenta una percepción que cada vez toma más fuerza: la de una competencia armada más por relaciones que por méritos deportivos.
Y ahí es donde el nombre pesa: “Brothers”. Porque la sensación es que —como se dice coloquialmente en México— fueron “invitados en plan de brothers” por los dirigentes de la WBSC y la LMB.
El problema es que ni el nivel ni los resultados acompañan. Y en un torneo que ya arrastraba dudas desde antes de iniciar, este tipo de participaciones no hacen más que reforzar la narrativa.
Porque si algo necesita una competencia que busca legitimarse, es credibilidad y hoy, entre rallies de diez carreras y equipos que no terminan de justificar su lugar… lo que menos sobra… es eso.


