
El campo de beisbol “Arturo Rey Valles” ya es una realidad en Camargo, Chihuahua. Este miércoles fue entregado oficialmente como una obra clave para el desarrollo deportivo del municipio, en un evento encabezado por el presidente municipal Jorge Aldana, quien destacó la importancia de impulsar a las nuevas generaciones. El renovado inmueble cuenta con pasto sintético y además, se anunció que será sede del Campeonato Nacional de la William Sport del 1 al 8 de agosto.
Pero más allá de la obra, lo importante es el nombre, porque Arturo Rey Valles no es solo un homenaje local, es parte de una historia grande del beisbol mexicano.
Cátcher de carácter, figura en la década de los setenta, fue uno de los pilares de los Alijadores de Tampico en el inolvidable campeonato de 1975, cuando derrotaron al poderoso equipo de Cafeteros de Córdoba en una de las finales más emocionantes en la historia de la Liga Mexicana de Beisbol. Aquel título no solo se ganó… se quedó en la memoria del beisbol mexicano y Arturo Rey fue protagonista.
Cincuenta años después, esa hazaña sigue viva. Tan viva que en agosto pasado fue recordada en Tampico con un evento monumental, confirmando que su legado no se limita a una sola ciudad.
Porque si en Camargo, Arturo Rey es ídolo, en Tampico es leyenda.
Y hay un detalle que pocos conocen, pero que explica mucho de su dimensión dentro del juego: Arturo Rey Valles fue uno de los grandes y más cercanos amigos de Héctor Espino, considerado el mejor bateador mexicano de todos los tiempos y quien también formó parte de esos Alijadores campeones.
Lo anterior no es un dato menor… habla de época y de pertenencia de una generación irrepetible.
Hoy, su nombre está en un campo, pero su historia —esa que empezó mucho antes, en campos de tierra, en charlas y enseñanzas — ya estaba ahí desde hace décadas.
Y eso… no se inaugura… se construye con el tiempo. (CARLOS KREIMERMAN).


