
Shohei Ohtani, tuvo su primera apertura de la temporada como lanzador y curiosamente el mayor espectáculo no se produce cuando está en el montículo ni cuando está al bat, sino durante la transición entre ambas funciones.
Cuando Ohtani termina una entrada en el montículo, solo tiene dos minutos para cambiarse la gorra por el casco y el guante por el bat. No solo son los utensilios, también debe cambiar su mentalidad, pasando de su estrategia en el montículo a su enfoque en el bateo. Hace que el cambio entre lanzar y batear parezca fácil, asombrando a sus compañeros y coaches, quienes saben que la transición es todo menos sencilla.
El espectáculo de Ohtani como lanzador y bateador se hizo presente por primera vez esta temporada el martes por la noche en el Dodger Stadium, cuando ponchó a seis bateadores de los Guardians en seis entradas sin permitir carreras. Otorgó tres bases por bolas, y solo permitió un hit. A la ofensiva el produjo la misma cantidad de imparables, que los que permitió como lanzador en 6 entradas.
Hay que aclarar que, durante esas seis entradas, Ohtani no conectó ningún hit, pero recibió dos bases por bolas, extendiendo su racha de juegos embasándose a 36, que se remonta a la temporada pasada. Su hit a la ofensiva llegó en la séptima entrada, apenas después de haber completado su trabajo como lanzador.
Ohtani retiró a 11 de sus primeros 13 bateadores —otorgando bases por bolas a Gabriel Arias y Steven Kwan en la tercera entrada— antes de permitir su único hit en contra de la noche, una línea suave de Rhys Hoskins que se convirtió en doble.


