
El apellido Valenzuela vuelve a escucharse en Grandes Ligas. Casi tres décadas después de la última vez que Fernando Valenzuela pisó un diamante de MLB —aquel 14 de julio de 1997 con los St. Louis Cardinals—, un nuevo capítulo comienza a escribirse. Esta vez, con Brandon Valenzuela, quien ha sido llamado al máximo nivel por los Toronto Blue Jays.
No se trata únicamente de un debut más. Es el regreso de un apellido que, en la historia del beisbol mexicano, carga un significado especial, antes de Fernando, solamente hubo otro antecedente: Benjamín “Papelero” Valenzuela, el sinaloense que tuvo un breve paso por Grandes Ligas en 1958 con apenas diez juegos. Décadas después, Fernando transformó ese apellido en leyenda y ahora, Brandon lo devuelve al presente, y ojalá, pueda construir una carrera exitosa en la Gran Carpa.
El contexto también suma peso. Brandon se convierte en el mexicano número 153 en alcanzar las Grandes Ligas, una cifra que refleja el crecimiento sostenido del talento nacional, pero que también subraya lo complicado que sigue siendo llegar y mantenerse en ese nivel. Más aún en una posición como la receptoría, históricamente exigente y no muy frecuente para peloteros mexicanos en MLB.
Pero el simbolismo es inevitable… no es una comparación, ni una carga directa, pero sí una conexión que atraviesa el tiempo. De Sonora al mundo, de Fernando a Brandon, el apellido Valenzuela vuelve a ocupar un lugar en el roster de Grandes Ligas.
El beisbol tiene esas coincidencias que parecen escritas con intención. Casi 30 años después, el apellido regresa y no para repetir una historia (que obviamente es irrepetible), sino para comenzar una nueva.


