
En una LMB llena de nombres con pasado en Grandes Ligas, uno de los bates más peligrosos… nunca llegó ahí. Así es la historia de Jimmy Kerrigan, el cañonero de los Bravos de León que, sin etiqueta de MLB, se ha convertido en uno de los referentes ofensivos.
Y no es casualidad. Desde su llegada a León en 2024, Kerrigan ha sido sinónimo de poder y constancia. En dos temporadas suma 41 cuadrangulares: 16 en su primer año y 25 en 2025, cifra que lo colocó entre los cinco mejores jonroneros de toda la Liga Mexicana de Beisbol.
Pero algo que llama mucho la atención es como llegó al circuito veraniego, porque mientras muchos extranjeros en la LMB llegan con experiencia en Grandes Ligas, Kerrigan construyó su camino lejos de esos reflectores. Tras su etapa universitaria, pasó varios años en sucursales de los Minnesota Twins, donde mostró poder —52 cuadrangulares en 350 juegos— pero nunca recibió el llamado al máximo nivel.
Ahí, para muchos, la historia se enfría, pero no para él. En 2022 tomó una ruta distinta en ligas independientes, apostando por mantenerse vigente. Dos años después, después de haberse tomado una tacita de café en Mexicali en la LMP, encontró en León el escenario ideal… y no lo desaprovechó.
Porque además de su poder, hay otro dato que explica su impacto: la consistencia. Kerrigan prácticamente no sale del lineup, disputó 89 juegos en 2024 y 90 en 2025, siendo una presencia diaria en el corazón del orden ofensivo. No es solo un bate explosivo… es un bate confiable.
Un pilar que hoy, es el guardián de la pradera central en “La Fortaleza” y una de las piezas clave para unos Bravos que buscan competir y romper su racha de varias temporadas, (desde 2018) sin llegar a playoffs.


