
Caliente de Durango encendió la ilusión este jueves con la presentación de sus nuevos uniformes, en una noche que fue mucho más que protocolo: fue el arranque simbólico de un proyecto que apunta a romper casi medio siglo de espera.
Porque el dato no se esconde. Durango no pisa la postemporada desde 1978, cuando los Alacranes lograron clasificar y desde entonces, generaciones enteras han visto pasar temporadas sin volver a ese escenario.
Hoy, la historia quiere cambiar y en ese intento aparece un ingrediente que no es menor: un ADN que viene desde Tijuana… y que está acostumbrado a competir y ganar. Desde la estructura del club —respaldada por el sólido consorcio empresarial de Grupo Caliente— hasta el liderazgo en el dugout, el proyecto tiene un sello fronterizo muy claro. Al frente está Óscar Robles, tijuanense, quien además celebró su cumpleaños 50 en medio del evento.
El mensaje fue directo en voz de Robles: “Vamos a hacer historia… Caliente de Durango ya no va a ser el escalón de nadie… ya es tiempo que la afición de Durango tenga un equipo de postemporada y yo creo que este año puede ser el indicado” … no es solo discurso, es una declaración que busca cambiar la narrativa de la franquicia dentro de la liga.
Así, el proyecto se sostiene sobre dos fuerzas: la urgencia histórica de Durango… y una estructura con mentalidad ganadora que llega desde Tijuana.
El reto es enorme, pero esta vez, en Durango no solo hay ilusión, hay una apuesta clara por dejar de esperar… y empezar a competir.


