
Fue un jueves tranquilo en Grandes Ligas. Apenas seis juegos en cartelera, típico día de transición por cambios de serie.
Pero en Nueva York pasó algo poco común y también doloroso para su afición. Los dos equipos de la Gran Manzana jugaron en casa, ambos ante rivales que, en el papel, lucían accesibles… y ambos terminaron perdiendo.
Sí, los dos. Por un lado, los New York Yankees firmaron una de sus noches más apagadas en mucho tiempo: apenas un hit en todo el juego y derrota 1-0 ante los Oakland Athletics… silencio total en el Bronx.
Del otro lado de la ciudad, la historia no fue mejor… los New York Mets fueron claramente superados y cayeron 7-1 ante a los Arizona Diamondbacks.
No hay drama… sólo un dato anecdótico, pero que duele en un día donde la actividad fue mínima en MLB, Nueva York terminó robándose los reflectores… pero por las razones equivocadas.
Porque no pasa todos los días que, jugando en casa y con el papel de favoritos, Yankees y Mets fallen al mismo tiempo.
Una noche corta en calendario… ero larga para la Gran Manzana.


