
Hay remontadas… y luego está lo que hicieron los Diablos Rojos del México la noche del sábado.
En un juego que parecía completamente perdido, el equipo escarlata llegó al cierre de la décima entrada abajo 9-5 frente a los Guerreros de Oaxaca. Cuatro carreras de desventaja, extrainnings… y, aun así, encontraron la manera de darle la vuelta con un rally de cinco anotaciones, incluyendo tres cuadrangulares y que terminó en lo impensado: dejar tendido a Oaxaca por segundo día consecutivo.
Y si la remontada ya era increíble, el desenlace lo fue aún más. Con casa llena, Robinson Canó recibió un pelotazo que impulsó la carrera de la victoria. Sí, un juego que terminó “de caballito” … pero vía golpe. Una escena poco común, incluso para un deporte que presume tener de todo.
Lo curioso es que, dentro de lo extraño, hay cierta lógica. Canó se ha convertido en un imán para los lanzamientos: en 2024 recibió 4 bases por golpe, en 2025 sumó 6, y con la de esta noche ya acumula 3 en 2026, liderando a su equipo en ese departamento. En total, son 13 pelotazos en temporada regular en los últimos tres años, sin contar lo ocurrido en playoffs.
Un final rarísimo… pero con un protagonista que empieza a hacer de lo inusual, algo recurrente.


