
Hay tardes grandes… y luego está lo de Jonathan Aranda. El tijuanense firmó una actuación espectacular este domingo al batear 4 hits en 5 turnos en la victoria de los Tampa Bay Rays por 2-1 sobre los San Francisco Giants.
Dominante, determinante y decisivo. Y es que no solo fue protagonista… fue la mitad de la ofensiva de su equipo. De los ocho imparables conectados por Tampa Bay en el juego, cuatro llevaron su firma.
Pero lo mejor estaba guardado para el final. En extrainnings, con el juego en la línea, Aranda volvió a responder conectando un sencillo al jardín derecho que empujó la carrera del triunfo, desatando la celebración y sellando el walk-off.
Otra vez… porque no es la primera. Hace apenas tres semanas, el mexicano ya había sido héroe en una situación similar, definiendo un juego en los últimos momentos y mostrando ese “timing” especial para aparecer cuando más importa.
Y eso no es casualidad. Porque hay jugadores que batean bien… y otros que batean cuando el equipo más lo necesita.
Aranda está empezando a instalarse en ese segundo grupo. (del primero ya forma parte desde hace mucho tiempo).
En una temporada larga, estos momentos marcan diferencia, construyen confianza, consolidan roles y, sobre todo, colocan nombres bajo el reflector. Hoy, el reflector apunta directo a él.
Porque lo de Aranda no fue solo un gran juego, fue otra muestra de que sabe responder en el momento más importante. Y eso… vale doble.


