
Lo que está sucediendo en el Estadio Alfredo Harp Helú ya no tiene explicación lógica; es historia pura. El beisbol es un juego de probabilidades, pero los Diablos Rojos del México han decidido romper todas las estadísticas para convertir el diamante en una auténtica fábrica de milagros.
Por CUARTA tarde o noche consecutiva, el México dejó tendido al rival en el terreno… en extrainnings. La víctima del fin de semana fue Oaxaca (viernes, sábado y domingo), y este martes, El Águila de Veracruz probó el mismo veneno en una jornada que parecía escaparse.
El arquitecto del milagro hoy fue Carlos Pérez. Cuando el barco se hundía 7-6 en la octava, apareció con un sencillo remolcador para traer a Jon Singleton y mandarnos al drama de los extrainnings. Y como si el guion ya estuviera escrito, en la baja de la décima, el mismo Pérez puso la pelota en juego, provocando el caos en las paradas cortas para que Rio Ruiz cruzara el plato con la carrera de la victoria. Pizarra final 8-7 en 10 innings.
Cuatro juegos seguidos ganando en así. Esto no es una racha, es un fenómeno que quedará grabado en los libros de la LMB. ¡Nadie se mueve de su asiento hasta que caiga el último out en el infierno!
¿Estamos viviendo la racha más increíble en la historia de la organización? Los que han estado estos días en el Harp Helú, ¡confirmen que esto es de otro planeta!


