
Hace apenas unas semanas, antes del inicio de la temporada de MLB, parecía complicado encontrarle un espacio fijo a Isaac Paredes dentro del lineup de los Houston Astros.
Sobre el papel, el cuadro interior lucía completamente cubierto: José Altuve en segunda base, Jeremy Peña en las paradas cortas y el regreso de Carlos Correa parecía terminar de cerrar cualquier posibilidad de movimiento.
Pero el béisbol rara vez sigue el guion original. Paredes no solo encontró tiempo de juego: simplemente dejó de salir del lineup.
Primero fueron los problemas físicos que Jeremy Peña arrastró incluso desde antes del arranque de temporada. Y ahora llegó el golpe más duro para Houston: Carlos Correa sufrió una rotura completa de un tendón en el tobillo izquierdo, lesión que requerirá cirugía y lo dejará fuera el resto de la temporada 2026.
Y ahí, nuevamente, aparece Isaac Paredes.
Lo interesante es que el mexicano no está sobreviviendo por emergencia. Está aprovechando el momento. Porque mientras las circunstancias cambiaban alrededor suyo, él siguió produciendo y obligando al cuerpo técnico a mantenerlo todos los días en el lineup.
Y quizá ahí está lo más importante de toda la historia.
Los equipos construyen planes en invierno, pero muchas veces las temporadas reales las terminan definiendo los jugadores que aprovechan oportunidades inesperadas.
Hoy, Paredes ya no parece un complemento… comprobó que es una pieza necesaria


