
Cuando terminó el Clásico Mundial, una de las críticas más repetidas hacia Benji Gil fue clara: su marcada preferencia por ciertos perfiles mexicoamericanos por encima de peloteros desarrollados en el béisbol mexicano.
Hoy, el tiempo empieza a darle argumentos a quienes pensaban así. Los Arizona Diamondbacks designaron para asignación a Alek Thomas, sacándolo del roster de Grandes Ligas tras un arranque ofensivo muy pobre, con apenas .181 de promedio de bateo.
Y el contraste con Alejandro Osuna resulta imposible de ignorar. Durante el Clásico Mundial, Thomas recibió confianza constante dentro del lineup mexicano, mientras Osuna prácticamente vio el torneo desde la banca. En aquel momento, la decisión ya había generado cuestionamientos, sobre todo por el contexto de ambos jugadores.
Thomas, nacido y desarrollado completamente en Estados Unidos, representaba un perfil mucho más ligado al sistema estadounidense y a la proyección MLB. Osuna, en cambio, cargaba con el perfil del pelotero mexicano que muchos aficionados querían ver teniendo más protagonismo.
Dos meses después, el panorama cambió y Thomas pierde su lugar en Grandes Ligas.
Y Osuna comienza a abrirse camino con los Texas Rangers, respondiendo cada vez que recibe oportunidades importantes.
La discusión ya no parece exagerada. Porque una cosa es apostar por experiencia o proyección… pero otra muy distinta es ignorar señales que hoy empiezan a hacerse evidentes.
Y en retrospectiva, aquella decisión de marzo empieza a verse muy diferente.


