
La inauguración del nuevo estadio de beisbol Yu’Va en Oaxaca no salió exactamente como estaba planeada, pero quizá terminó ocurriendo como tenía que ocurrir.
La lluvia obligó el viernes a suspender el esperado primer juego oficial en el nuevo hogar de los Guerreros, provocando de inmediato las clásicas bromas y comentarios alrededor de Tláloc, el dios de la lluvia en la cultura mesoamericana, sin embargo, más que arruinar la fiesta, lo sucedido terminó dándole todavía más simbolismo al nacimiento del nuevo parque oaxaqueño.
Porque Yu’Va no abrió simplemente con un juego de beisbol. Abrió entre tormenta, agua y una atmósfera que por momentos parecía conectar el nuevo estadio con el profundo peso cultural e histórico que rodea al concepto del juego de pelota en Oaxaca y el sur de México.
La lluvia solamente retrasó el estreno… y este sábado la historia finalmente continuó con una intensa doble cartelera que terminó convirtiéndose en auténtica celebración para los aficionados locales.
Los Guerreros ganaron ambos encuentros frente a los Conspiradores de Querétaro, primero aplastaron 17-3 a la novena visitante de los Conspiradores y más tarde completaron la jornada con otra victoria de 8-4 para regalarle a Yu’Va un inicio perfecto dentro del terreno.
Al final, Oaxaca terminó celebrando dos triunfos, 25 carreras anotadas y un ambiente que seguramente quedará grabado como uno de los arranques más peculiares y simbólicos de los últimos años en la Liga Mexicana de Beisbol.
Porque quizá Tláloc no llegó para arruinar el primer duelo de Yu’Va, quizá simplemente apareció para reclamar primero el nuevo juego de pelota… antes de permitir oficialmente que comenzara la fiesta beisbolera en Oaxaca.


