
La lluvia terminó alterando fuertemente la jornada del miércoles en la Zona Sur de la Liga Mexicana de Beisbol. Tres juegos tuvieron que ser suspendidos debido a las condiciones climáticas: el Diablos Rojos del México contra Leones de Yucatán en Mérida, el Tigres contra Piratas en Campeche y el Bravos ante Guerreros en Oaxaca.
Ahora, si la naturaleza lo permite, este jueves se intentarán disputar dobles juegos en las tres plazas para recuperar los encuentros pendientes. Sin embargo, el verdadero problema podría aparecer si la lluvia vuelve a presentarse.
Porque el viernes todas las series cambian oficialmente de sede y los equipos ya tienen programados nuevos viajes y compromisos dentro del calendario regular, eso significa que, de no poder jugarse este jueves, existe una alta posibilidad de que varios de esos encuentros simplemente ya no se recuperen.
Y ahí es donde la situación comienza a volverse mucho más delicada, porque el calendario de la LMB ya suele ser bastante desigual incluso en condiciones normales.
Entre dobles carteleras, descansos distintos, equipos con más juegos disputados que otros y encuentros pendientes acumulados, la temporada regularmente termina avanzando con diferencias importantes entre organizaciones. Por eso, cuando algunos partidos desaparecen definitivamente del calendario mientras otros sí logran recuperarse, el desbalance competitivo termina creciendo todavía más.
Además, una doble jornada también representa un fuerte desgaste adicional para bullpens, rotaciones y jugadores de posición en plena etapa importante de la temporada.
Así que el jueves no solamente será importante para intentar salvar tres series afectadas por la lluvia, también podría definir si la Zona Sur evita —o no— otro ajuste incómodo dentro de un calendario que normalmente ya es disparejo desde su confección.


