
Durante tres temporadas, Kyle Martin fue uno de los bateadores de poder más temidos de la Liga Mexicana de Beisbol.
El estadounidense dejó una huella importante con los Guerreros de Oaxaca gracias a su capacidad para conectar cuadrangulares, además de participar también en la Liga Mexicana del Pacífico con los Mayos de Navojoa y los Cañeros de Los Mochis.
Ahora, su carrera ha tomado un rumbo poco convencional. A sus 33 años, Martin se ha convertido en una de las figuras del llamado Banana Ball, un espectáculo beisbolero que ha ganado enorme popularidad en Estados Unidos y que combina elementos tradicionales del juego con reglas diseñadas para maximizar el entretenimiento.
Para quienes no están familiarizados con el concepto, el Banana Ball busca ofrecer partidos más rápidos, dinámicos y llenos de espectáculo. Existen reglas especiales, interacción constante con los aficionados y situaciones poco comunes que han convertido a esta modalidad en un fenómeno viral en redes sociales y una atracción capaz de llenar estadios. Una especie de los que en el Basquetbol fueron los Harlem Globe Trotters.
Y en medio de todo ese show, Kyle Martin sigue haciendo lo que mejor sabe hacer: batear. El ex cañonero de Oaxaca forma parte de los Texas Tailgaters dentro de la Banana Ball Championship League y rápidamente se ha consolidado como uno de los principales jonroneros del circuito.
La situación resulta curiosa porque, aunque el entorno es completamente distinto al de la LMB o la LMP, la principal herramienta que llevó a Martin al éxito sigue siendo exactamente la misma: su poder.
Hace no mucho, los aficionados mexicanos lo veían desaparecer pelotas en los parques de LMB vestido de Guerrero, o en el pacífico con los Cañeros. Hoy continúa conectando cuadrangulares y llamando la atención de los aficionados.
La diferencia es que ahora lo hace en una de las propuestas más extravagantes, populares y peculiares que existen actualmente dentro del mundo del beisbol.


