
Hace apenas unas semanas, todo parecía indicar que Japhet Amador se acercaba al final de su carrera profesional. El histórico cañonero mexicano no fue incluido en el roster de los Diablos Rojos del México para la temporada 2026 y fue enviado al equipo de la Liga Norte de México con el que la organización capitalina mantenía un convenio de desarrollo.
Para muchos, aquello fue una señal evidente de que el ciclo de Amador en el beisbol profesional estaba llegando a su fin. La situación se complicó todavía más cuando el equipo donde jugaba en la LNM, desapareció en medio de los problemas que atraviesa ese circuito. Incluso comenzó a hablarse de la posibilidad de que el primera base continuara su actividad en ligas semiprofesionales de su natal Mulegé, Baja California Sur.
Pero los Piratas de Campeche decidieron cambiar el guion. La organización filibustera solicitó a Amador en préstamo y le abrió una puerta que parecía cerrarse rápidamente.
Y el veterano pelotero ha respondido: en sus primeros ocho juegos con Campeche, Amador batea para .300 de promedio tras conectar seis imparables en 20 turnos oficiales.
Es cierto que ninguno de esos hits ha sido extrabase y que todavía no aparece el poder que lo convirtió en uno de los bateadores más temidos del beisbol mexicano durante más de una década, sin embargo, el dato más importante quizá sea otro.
Amador sigue produciendo y sigue demostrando que todavía puede ayudar a un equipo de Liga Mexicana de Beisbol, por eso, la historia ya no gira alrededor de homenajes, despedidas o posibles retiros.
Al menos no por ahora… y es que cuando muchos daban por hecho que el último capítulo estaba cerca, apareció una oportunidad inesperada en Campeche.


