
Los Olmecas de Tabasco continúan siendo una de las historias más agradables de la temporada 2026 de la Liga Mexicana de Beisbol. El equipo no solo amaneció en el primer lugar de la Zona Sur por tercer día al hilo, sino que además ha construido su éxito sobre un aspecto que pocos esperaban antes del inicio de la campaña: el bateo.
Ya lo habíamos mencionado en estos espacios, pero vale la pena volver a revisar todo el contexto, porque hay más: De manera colectiva, los Olmecas ocupan actualmente el segundo lugar de toda la LMB con un impresionante promedio de bateo de .319, una cifra que ayuda a explicar por qué el equipo ha logrado mantenerse por encima de organizaciones con nóminas mucho más llamativas.
Y cuando se revisan los números individuales, la historia se vuelve todavía más interesante. Tabasco cuenta con tres jugadores ubicados dentro de los mejores 12 bateadores de toda la liga. Yunior Severino presume un extraordinario promedio de .401, Seth Beer aparece con .379 y Marco Hernández batea para .359.
Sin embargo, existe un detalle que ha pasado prácticamente desapercibido: Los Olmecas también cuentan con el mejor bateador mexicano de toda la LMB… se trata de Jasson Atondo, el infielder sinaloense ocupa el lugar 17 en el promedio de bateo con un sólido .346. A simple vista podría parecer una posición discreta en comparación con los líderes del circuito, pero hay un dato que cambia completamente la perspectiva.
Los 16 jugadores que aparecen por encima de Atondo son extranjeros, es decir, que eso convierte al jugador de Tabasco en el mexicano mejor ubicado en toda la liga en porcentaje de bateo.
Quizá por eso el éxito ofensivo de los Olmecas no puede explicarse únicamente por sus importados. Mientras Severino, Beer y Hernández reciben buena parte de los reflectores, Atondo ha construido silenciosamente una temporada sobresaliente que ayuda a explicar por qué Tabasco se ha convertido en la sorpresa más agradable de la campaña.
Y por qué los Olmecas siguen mirando a todos desde la cima de la Zona Sur.


