
Los Padres de San Diego atraviesan probablemente su momento más complicado de la temporada 2026. La derrota de este jueves profundizó una mala racha en la que el equipo apenas ha conseguido dos victorias en sus últimos diez juegos, una situación que además los ha alejado a 6.5 encuentros de los Dodgers de Los Ángeles en la lucha por la División Oeste de la Liga Nacional.
Como si eso fuera poco, la organización decidió recientemente desprenderse de Nick Castellanos, una apuesta que nunca terminó de funcionar y que aportó mucho menos de lo esperado durante su estancia en San Diego. Sin embargo, los problemas de los Padres parecen ir mucho más allá de un solo jugador.
La ofensiva de San Diego ocupa actualmente el último lugar de todas las Grandes Ligas con un promedio colectivo de apenas .218, una cifra difícil de imaginar para un equipo construido para competir por los primeros lugares. Y es ahí donde inevitablemente aparece el nombre de Manny Machado.
No porque sea el único responsable de la situación, sino porque se trata del principal referente ofensivo de la organización y del bateador mejor pagado del roster. El tercera base dominicano apenas batea para .172, un rendimiento muy alejado de lo que los Padres esperaban de un jugador que actualmente se encuentra bajo una extensión contractual de 11 años y 350 millones de dólares que lo mantendrá ligado a la organización hasta 2033.
Los problemas ofensivos de San Diego son demasiado amplios para resumirse en un solo pelotero, pero también resulta difícil ignorar que el cuarto bat del equipo, su principal figura y una de las caras de la franquicia atraviesa uno de los momentos más complicados de su carrera.
Quizá la crisis ofensiva de los Padres no tenga un solo responsable, pero mientras el bate más caro de la organización no despierte, será inevitable preguntarse si ahí se encuentra una parte importante de la respuesta.


