
El beisbol tiene noches que desafían toda lógica y la del martes en el Estadio Beto Ávila fue una de ellas. El Águila de Veracruz derrotó 3-2 a los Toros de Tijuana, líderes de toda la Liga Mexicana de Beisbol, a pesar de conectar únicamente dos imparables en todo el encuentro.
Sí, dos hits. Y aun así fueron suficientes para vencer al equipo con más victorias de la temporada.
Lo más sorprendente es que Tijuana terminó la noche con nueve imparables, más de cuatro veces la cantidad que consiguió Veracruz. Incluso Justin Turner aportó un cuadrangular solitario para abrir la pizarra en la cuarta entrada y colocar adelante a los fronterizos.
Pero el juego cambió por completo en la parte baja de ese mismo episodio. Roberto Valenzuela y Sebastián Elizalde negociaron bases por bolas y prepararon el escenario para Daniel Montaño, quien conectó un jonrón de tres carreras entre los jardines izquierdo y central para darle la vuelta al marcador.
Ese batazo representó la diferencia definitiva, con él, se anotaron las tres carreras de Veracruz… con uno de sus únicos dos hits de toda la noche.
Tijuana intentó reaccionar en el octavo capítulo cuando Franchy Cordero produjo una carrera con sencillo, pero el relevo jarocho logró contener la ofensiva visitante durante los momentos decisivos.
La actuación de Bryce Bonnin también resultó fundamental para la victoria. El derecho trabajó cinco entradas, permitió apenas una carrera y limitó a los Toros a cuatro hits para apuntarse el triunfo.
Los números finales reflejan perfectamente por qué el beisbol sigue siendo uno de los deportes más impredecibles: Tijuana conectó más hits y tuvo más gente en base pero El Águila aprovechó al máximo sus escasas oportunidades y encontró la manera de derrotar al mejor equipo de la liga.


