
El sábado por la noche, Félix “Niño” Pérez sufrió una de las lesiones más temidas para cualquier pelotero profesional. El veterano cañonero cubano de los Piratas de Campeche sufrió una ruptura del tendón de Aquiles de la pierna izquierda durante el juego frente a los Sultanes de Monterrey, una lesión que lo dejará fuera por el resto de la temporada y que, a sus 41 años de edad, también abre interrogantes sobre el futuro de su carrera.
La preocupación aumentó después del mensaje que el propio jugador compartió en redes sociales: “Si este es el final, me voy con la tranquilidad de haberlo entregado todo, de haber luchado hasta donde mis fuerzas me lo permitieron y de haber defendido siempre estos colores con orgullo y pasión”, escribió Pérez.
Sus palabras conmovieron a muchos aficionados porque reflejan una realidad inevitable: a los 41 años, el regreso de una lesión de esta magnitud no está garantizado, y además existe una coincidencia que hace la historia todavía más emotiva.
La aventura de Félix Pérez en el beisbol mexicano comenzó en 2015 con los Sultanes de Monterrey. Fue en esa organización donde inició una trayectoria que lo convertiría en uno de los extranjeros más reconocidos de la Liga Mexicana de Beisbol durante la última década.
Ahora, once años después, la lesión que podría marcar el final de su carrera ocurrió precisamente en Monterrey y frente a los propios Sultanes. Por supuesto, todavía es demasiado pronto para asegurar que hemos visto su último juego profesional, pero el mensaje del cubano dejó claro que él mismo entiende la magnitud del momento.
Por ahora, el beisbol mexicano esperará noticias sobre su recuperación… y también espera que aquel juego en Monterrey no haya sido el último capítulo de una carrera que dejó una huella profunda en los diamantes de México.


