
La Liga Mexicana de Beisbol parece haber aprendido la lección. Después de las pobres asistencias registradas durante la fase de grupos del Mundial de Futbol, prácticamente toda la jornada de este martes fue reprogramada para evitar competir con el partido de la Selección Mexicana en los dieciseisavos de final.
Sin embargo, hubo una excepción. Los Bravos de León decidieron mantener su juego frente a los Olmecas de Tabasco prácticamente a la misma hora del silbatazo inicial del Tri, apostando por una estrategia que terminó saliendo muy lejos de lo esperado.
Conscientes del enorme reto, la directiva lanzó una promoción especial de dos boletos por uno e incluso ofreció acceso gratuito a quienes acudieran con la playera de la Selección Mexicana. Pero el atractivo del Mundial resultó demasiado fuerte.
Los reportes desde León mostraban un Estadio Domingo Santana con muy poca asistencia desde antes del primer lanzamiento, mientras millones de mexicanos seguían el partido de futbol en casa, restaurantes y pantallas gigantes. En una ciudad con una enorme tradición futbolera, el resultado terminó siendo previsible.
Y como si la noche no hubiera sido suficientemente complicada, apareció un segundo enemigo. La lluvia obligó a suspender el encuentro en la tercera entrada, dejando a los pocos aficionados que sí acudieron sin la posibilidad de ver un juego completo.
Paradójicamente, mientras México celebraba su clasificación a los octavos de final con un triunfo de 2-0, Bravos terminó viviendo una noche para el olvido. La promoción no logró llenar las tribunas, el futbol volvió a imponerse en la preferencia del público en esta época mundialista y, para completar el panorama, el clima tampoco permitió rescatar la jornada.
A veces, las derrotas no aparecen en el standing… pero dejan enseñanzas igual de valiosas.


