
Lo que prometía ser una serie entre dos de las mejores ofensivas de la Liga Mexicana de Beisbol terminó convirtiéndose en un auténtico festival de pitcheo. El Estadio Centenario 27 de Febrero fue una verdadera “fábrica de ceros”, donde los Diablos Rojos del México barrieron a los Olmecas de Tabasco con tres blanqueadas consecutivas por pizarras de 2-0, 3-0 y 2-0.
Pero la historia va mucho más allá de las tres victorias escarlatas. Antes de la serie, los Diablos llegaban como la ofensiva número uno de la LMB, con un promedio cercano a 23 carreras por serie, mientras que los Olmecas ocupaban el quinto lugar del circuito con 382 anotaciones, equivalentes a 17.3 carreras por serie.
Entre ambos equipos promediaban más de 40 carreras cada tres juegos…. y ahora apenas fabricaron siete.
Los Olmecas fueron los más afectados. Después de llegar como una de las ofensivas más productivas del campeonato, fueron incapaces de anotar una sola carrera en toda la serie, acumulando 27 entradas ofensivas consecutivas en blanco.
Hay que mencionar que los Diablos tampoco escaparon al dominio del pitcheo. Aunque ganaron los tres encuentros, la poderosa ofensiva capitalina únicamente logró anotar en tres de sus 27 entradas al bat, quedándose sin producir carrera en las otras 24.
El dato resume perfectamente lo ocurrido: de las 54 medias entradas ofensivas disputadas durante la serie, 51 terminaron sin anotación, es decir, el 94.4 por ciento concluyó con un cero en la pizarra.
Por tres noches, en Villahermosa, el cero fue el verdadero protagonista.



