
Los Diablos Rojos del México llegaron a León con la misión de acercarse, igualar y romper el récord de 15 triunfos consecutivos, establecido por la franquicia en 1940. Cumplieron el primer objetivo al conseguir su victoria número 14 al hilo, pero en el camino, protagonizaron una de las noches más extraordinarias en la historia de la LMB.
El triunfo de 9-7 sobre los Bravos necesitó 19 entradas, se prolongó durante 6 horas y 29 minutos y terminó alrededor de las 2:00 de la madrugada, dejando una impresionante colección de récords.
La victoria representa apenas la segunda ocasión en la historia en que los Diablos alcanzan una racha de 14 triunfos consecutivos y los dejó a un solo éxito de igualar la marca impuesta hace 86 años.
Pero eso fue apenas el comienzo. Las 6 horas y 29 minutos convirtieron al encuentro en el juego de mayor duración en la historia de la franquicia, mientras que las 19 entradas representan el tercer partido con más innings disputado por los escarlatas.
El enorme desgaste obligó al manager capitalino a utilizar 12 lanzadores, estableciendo un nuevo récord de la Liga Mexicana de Beisbol para un solo equipo. Además, entre Diablos y Bravos desfilaron 23 pitchers, otra cifra que establece una nueva marca para un juego de la LMB.
Como si fuera poco, el pitcheo escarlata recetó 25 ponches, la mayor cantidad conseguida por un club en un juego de extra innings, superando los 22 que habían logrado El Águila ante Comintra en 1938 y Laredo frente a Chihuahua en 1940, una marca que permaneció vigente durante 86 años.
Así, mientras persiguen una marca histórica de victorias consecutivas, los Diablos terminaron escribiendo varias páginas nuevas en el libro de récords de la Liga Mexicana de Beisbol.
Y ahora, después de sobrevivir a una batalla de 19 entradas, buscarán este miércoles igualar una racha de 15 triunfos consecutivos que parecía intocable desde 1940.



