
Mientras la mayoría de los equipos busca llegar con la mayor frescura posible a la postemporada, los Olmecas de Tabasco parecen estar recorriendo el camino más largo.
Este sábado derrotaron 3-2 a los Bravos de León en 11 entradas, gracias a un imparable productor de Carlos Arellano, pero más allá de la victoria, el encuentro dejó un dato que llama poderosamente la atención: fue el quinto juego de extra innings que disputa Tabasco en apenas dos semanas.
La racha comenzó el 17 de julio, cuando los Olmecas protagonizaron un maratón de 18 entradas frente a los Tigres de Quintana Roo. Dos días después, volvieron a enfrentar a los felinos y necesitaron 15 episodios para definir al ganador.
La historia continuó el 20 de julio en Puebla, donde vencieron a los Pericos en 10 entradas; posteriormente, el 28 de julio, cayeron en 11 innings frente a El Águila de Veracruz; y ahora sumaron otro duelo de 11 episodios ante los Bravos.
En total, los Olmecas han disputado 65 entradas en esos cinco encuentros, el equivalente a más de siete juegos completos, una carga física y mental poco común para cualquier equipo, especialmente cuando la temporada regular entra en su recta final.
La incógnita ahora es si ese desgaste terminará pasándoles factura o si, por el contrario, estas intensas batallas servirán para fortalecer al equipo de cara a la postemporada. Lo único cierto es que, si hay un equipo que ha tenido que trabajar horas extra antes de los playoffs, ese ha sido el de los Olmecas de Tabasco.



