
Hace apenas doce días, el panorama era completamente distinto para los Tigres de Quintana Roo.
El sábado 25 de julio, la novena felina derrotó 3-2 a los Pericos de Puebla y se mantenía en una posición favorable en la lucha por un boleto a los playoffs de la Liga Mexicana de Beisbol. Nadie imaginaba entonces que esa terminaría siendo, hasta ahora, su última victoria de la temporada.
Desde aquel triunfo, los Tigres no han vuelto a ganar.
La derrota sufrida este miércoles ante los Diablos Rojos del México en el segundo juego de la última serie del calendario regular representó su undécimo descalabro consecutivo, una racha que terminó por sepultar cualquier posibilidad de avanzar a la postemporada.
Ahora, el conjunto de Quintana Roo afrontará este jueves el último compromiso de la campaña con un escenario poco alentador: si vuelve a perder, se despedirá de la temporada con 12 derrotas consecutivas, una de las peores rachas activas con las que un equipo puede cerrar un calendario.
El desplome resulta todavía más llamativo porque ocurrió justo cuando los Tigres parecían encaminados a disputar los playoffs. En cuestión de días, pasaron de pelear por un boleto a quedarse completamente fuera de la contienda.
El encuentro de este jueves representará la última oportunidad para romper la mala racha y evitar un cierre tan doloroso. De lo contrario, el 25 de julio de 2026 quedará marcado como el día en que los Tigres celebraron su última victoria del año, antes de una cadena de derrotas que cambió por completo el rumbo de su temporada.



