
La palabra playoff tiene un significado bastante claro en el deporte: una serie de juegos en la que los equipos compiten para eliminarse hasta determinar quién avanza. Pero en la Liga Mexicana de Beisbol hay una particularidad que hace que eso no sea exactamente así, al menos durante la primera ronda de la postemporada.
La LMB establece que, de los tres equipos que pierdan su primera serie en cada zona, uno tendrá una segunda oportunidad: el llamado “mejor perdedor” avanza a las Series de Zona. Es decir, no todos los que pierden quedan eliminados y, aquí aparece lo curioso.
En cada zona se disputan tres series de primera ronda. Al terminar, avanzan los tres ganadores y uno de los tres perdedores. Eso significa que, de las seis series que forman esta primera etapa de los playoffs, en dos de ellas terminarán avanzando los dos equipos que se enfrentaron: el ganador por haber ganado la serie y el perdedor porque resultó ser el mejor de los tres derrotados de su zona.
Por eso surge una pregunta perfectamente válida: ¿realmente estamos ante una ronda de eliminación?
La situación resulta todavía más peculiar porque un equipo puede perder una serie de playoffs y, lejos de quedar fuera de competencia, seguir vivo y comenzar inmediatamente una nueva serie, y de ahí puede llegar a ser campeón, tal como ocurrió en 2023 con los Pericos de Puebla.
El sistema tiene una explicación deportiva: mantener con vida a un equipo que tuvo un mejor desempeño que los otros perdedores, pero también genera una contradicción con el concepto tradicional de playoff.
En prácticamente cualquier otro contexto, perder una serie significa despedirse. Pero en la LMB, al menos en esta primera ronda, puede significar simplemente esperar a ver si fuiste el mejor de los que perdieron.Y eso nos lleva a una conclusión curiosa: en estos playoffs, perder no necesariamente significa quedar eliminado.



