
Los Piratas de Campeche respondieron inmediatamente a la derrota sufrida en el primer juego ante los Pericos de Puebla. Y lo hicieron con autoridad: 8-0 para emparejar la serie.
La noche tuvo como gran protagonista al derecho Joe Record, quien lanzó una auténtica joya de pitcheo. Trabajó siete entradas sin permitir carrera, aceptó solamente dos hits, no dio pasaportes y ponchó a 10 bateadores para mantener completamente maniatada a la ofensiva poblana.
Pero mientras Record se encargaba de cerrar la puerta, la ofensiva filibustera contó con una particularidad: tres de sus principales protagonistas llegaron a Campeche durante la temporada procedentes de otros equipos de la LMB.
El más espectacular fue Armando Álvarez, quien comenzó la campaña con los Saraperos de Saltillo y que en sus primeros 88 juegos de temporada regular apenas había conectado cinco cuadrangulares. Este lunes necesitó solamente un swing para sumar un Grand Slam que terminó siendo uno de los batazos decisivos de la noche.
También apareció Abraham Almonte, quien inició el año con los Conspiradores de Querétaro y terminó de 3-3 con dos carreras producidas.
Y el tercero fue el receptor Fernando Flores, quien llegó a Campeche después de comenzar la temporada con los Acereros de Monclova y aportó tres imparables, incluido un cuadrangular.
Así, mientras Record construía desde la lomita una de las actuaciones individuales más dominantes de esta primera ronda, tres jugadores que no comenzaron la temporada con Campeche encabezaron la ofensiva. El resultado fue contundente y permitió a los Piratas devolverle a Puebla el golpe recibido el sábado en el arranque de la serie.
Serie empatada 1-1. Y Campeche acaba de demostrar que aquellos movimientos realizados durante la temporada podrían terminar siendo mucho más importantes de lo que parecían cuando llegaron.



