
Fernando Salas ha construido una carrera extraordinaria, cuestionarla sería ridículo.
Pasó 10 temporadas en Grandes Ligas y, desde que llegó a los Olmecas de Tabasco en 2021, se convirtió en uno de los relevistas más importantes de la LMB. Fue reconocido como el mejor cerrador del circuito en 2023 y 2024, y el pasado 14 de mayo consiguió una cifra que parecía reservada para los grandes especialistas: 100 salvamentos en la LMB, todos con Tabasco.
Pero ahora aparece una pregunta incómoda. ¿Le llegó la hora del retiro?
Los dos primeros juegos que los Olmecas han perdido en estos playoffs tienen algo en común: Fernando Salas cargó con la derrota en ambos. El domingo, ante los Bravos de León, le fabricaron la carrera que terminó definiendo el encuentro 5-4 y este martes ocurrió algo todavía más doloroso: en la décima entrada, Salas permitió que se embasaran los dos corredores que posteriormente anotaron con el cuadrangular de Esteban Quiroz, un espectacular walk-off de tres carreras que le dio a León el triunfo.
No significa que Salas sea el responsable de las derrotas de Tabasco —ni mucho menos que dos juegos definan una carrera—, pero sí resulta imposible ignorar el contraste.
Llegó a 100 salvamentos y, después de conseguirlo, ya no volvió a registrar otro. De hecho, durante casi toda la temporada, principalmente en la segunda mitad, dejó de ser utilizado con la misma frecuencia como cerrador.
Y hay otro elemento que hace inevitable la pregunta: tiene 41 años.
Salas ya demostró prácticamente todo lo que podía demostrar como relevista. Fue pitcher de Grandes Ligas, ganó títulos individuales en México y se convirtió en el primer cerrador de los Olmecas en alcanzar los 100 rescates.
Quizá el asunto no sea si todavía puede lanzar, la verdadera pregunta es otra: ¿seguirá siendo capaz de hacerlo al nivel que lo convirtió en Fernando Salas?
Dos derrotas en playoffs no deberían borrar una carrera extraordinaria, pero quizá sí sean una señal de que la hora de decidir cómo termina esa carrera ya llegó.



