
Si los Diablos Rojos del México quieren llegar por tercer año consecutivo a la Serie del Rey, tendrán que encontrar respuestas urgentes en su pitcheo. El primer juego de la Serie de Zona frente a los Pericos de Puebla dejó una señal difícil de ignorar: 13 carreras y 21 imparables recibidos en casa.
Puebla sorprendió al campeón y se llevó el encuentro 13-5 en el Estadio Alfredo Harp Helú, con una ofensiva que castigó a casi todo el cuerpo de lanzadores escarlata.
El problema comenzó temprano. Ricardo Pinto solamente trabajó dos entradas y recibió cuatro carreras, además de permitir cuatro hits y otorgar dos bases por bolas. Diablos tuvo que recurrir demasiado pronto a su bullpen y ya estaba abajo en la pizarra. Efraín Contreras permitió otra carrera en dos innings y Stephen Nogosek retiró una entrada sin daño, pero después llegaron los mayores problemas: JC Mejía recibió tres carreras y Jimmy Yacabonis otras cinco.
El encuentro había llegado empatado 5-5 al final de la quinta entrada, pero Puebla explotó en la segunda mitad. Los Pericos anotaron tres carreras en la sexta y cinco más en la octava para completar ocho anotaciones, mientras los Diablos apenas consiguieron dos hits en ese mismo tramo.
La ofensiva poblana también fue extraordinaria. Los ocho primeros bateadores de su orden conectaron al menos un imparable. Michael de la Cruz terminó de 5-5, Herlis Rodríguez se fue de 6-4 con tres carreras anotadas y dos producidas, mientras Henry Ramos y Luis Castro impulsaron tres carreras cada uno.
Del otro lado, el bullpen de Puebla respondió con autoridad: Hunter McMahon, Emailin Montilla y Liarvis Breto combinaron 4.1 entradas sin permitir carrera y con apenas dos hits.
En los 8 juegos que los Diablos llevan de postemporada, la efectividad de su pitcheo colectivo es de 6.94, la tercera peor entre los 12 equipos que clasificaron a los playoffs.
Perder el primero no elimina a Diablos, pero 13 carreras y 21 hits son una alerta seria para un equipo que busca el tricampeonato.



