
Pasaban las entradas y los Diablos Rojos del México simplemente no reaccionaban. El público nunca dejó de apoyarlos, pero en las tribunas del Estadio Alfredo Harp Helú comenzó a aparecer una pregunta que nadie quería hacerse en voz alta: ¿estamos viendo el último juego de 2026 en este estadio?
No hay respuesta todavía. Lo que sí hay es una realidad muy complicada para los campeones: Pericos de Puebla los tiene contra la pared.
Los poblanos volvieron a dominar al México y se llevaron el segundo juego de la Serie de Zona por 4-1, para ponerse adelante 2-0. Los Diablos, acostumbrados a imponer condiciones prácticamente ante cualquier rival, fueron un equipo inofensivo con el bat y sin generar durante buena parte del encuentro la sensación de que podían cambiar la historia.
Trevor Bauer hizo su parte. El derecho se rifó desde la loma y mantuvo a los Diablos en la pelea, pero mientras avanzaban los innings, la ofensiva escarlata seguía sin encontrar respuestas. Tampoco apareció desde el dugout esa jugada, movimiento o ajuste capaz de cambiar la dinámica del encuentro.
Pasaban las entradas y no había sensación de peligro. Fue hasta la novena cuando finalmente apareció una reacción más clara de los locales, pero tampoco alcanzó para cambiar la historia. Puebla terminó celebrando un triunfo de 4-1 que coloca a los Diablos en una situación que parecía difícil de imaginar al comenzar la postemporada.
Ahora la serie se muda a Puebla y, ahí está el problema: los próximos tres juegos serán en casa de los Pericos. Para que el enfrentamiento regrese a la Ciudad de México, Diablos necesita ganar por lo menos dos de esos tres encuentros.
Por eso aquella pregunta que se escuchaba anoche en diferentes zonas del Harp Helú no era exagerada. ¿Fue el último juego del año en casa?
Nadie puede saberlo todavía, pero después de dos derrotas y con Puebla a solamente dos triunfos de eliminar al campeón, la posibilidad existe.



