
La pregunta comienza a rondar entre los aficionados de los Diablos Rojos del México apenas unos días después de la eliminación del 26 de agosto que terminó con las aspiraciones de conseguir el tricampeonato. Y es una pregunta válida.
Conociendo el compromiso de la directiva escarlata con su afición y el incuestionable ADN ganador de la organización, sería extraño pensar que después de una eliminación así no exista un análisis profundo de lo ocurrido y, eventualmente, algunos cambios. No porque los Diablos hayan tenido una mala temporada, fueron nuevamente el mejor equipo de la temporada regular, pero el problema apareció cuando llegaron los playoffs.
Hay varios puntos que inevitablemente estarán bajo revisión.
El primero es Robinson Canó. Después de tres temporadas brillantes con los Diablos, todo apunta a que su ciclo podría haber terminado, al parecer todas las partes están de acuerdo, y tal vez, un homenaje seria prudente y más que merecido.
Otro caso es Trevor Bauer. Llegó principalmente para intentar ser parte del tricampeonato, de acuerdo a sus propias palabras, y, después de no conseguirlo, su regreso parece complicado. No puede descartarse por completo, especialmente ahora que su posibilidad de regresar a Grandes Ligas parece cada vez más lejana.
También estará bajo análisis el puesto de mánager. Lorenzo Bundy recibió fuertes críticas de aficionados durante la postemporada por una conducción que algunos consideraron demasiado pasiva y alejada de lo que históricamente representa la organización.
Y probablemente el cambio más evidente tendrá que producirse en el pitcheo abridor. La rotación mostró demasiadas debilidades durante los playoffs y difícilmente puede llegar intacta a 2027 después de lo ocurrido.
Los Diablos no necesitan una reconstrucción, necesitan determinar qué dejó de funcionar cuando llegó el momento decisivo.
Porque después de dos campeonatos consecutivos y de volver a terminar como el mejor equipo de la temporada regular, la pregunta no es si los Diablos seguirán siendo protagonistas. Eso parece garantizado… la verdadera pregunta es otra: ¿Qué tan profundo tendrán que cambiar para volver a ser campeones en 2027?



