
A principios de 2026, con 41 años cumplidos y después de una larga carrera en Grandes Ligas, Justin Turner ya contemplaba seriamente la posibilidad de retirarse. Entonces apareció la oportunidad de jugar en la Liga Mexicana con los Toros de Tijuana.
La propuesta tenía varios atractivos: una buena oferta económica, la posibilidad de seguir jugando beisbol y, además, una ventaja que para un jugador establecido desde hace años en California resultaba especialmente importante: Tijuana está prácticamente al otro lado de la frontera de su casa en el sur de California.
Lo que quizá Turner no imaginaba era que terminaría disfrutando tanto la experiencia. Una imagen lo resumió perfectamente este jueves, cuando los Toros regresaron a Tijuana después de conquistar el campeonato de la Zona Norte.
Turner llegó al aeropuerto junto con sus compañeros y con el trofeo que acababan de conseguir, pero más allá de la copa, lo que llamaba la atención era su estado de ánimo. Se le ve feliz… y parece haber buenas razones.
En Tijuana, Turner ha recibido un trato extraordinario por parte de la organización y de los aficionados, mientras que dentro del terreno ha respondido cuando el equipo lo ha necesitado. Naturalmente, ya no es aquel Justin Turner que durante años fue una de las figuras de las Grandes Ligas, pero a sus 41 años ha encontrado la manera de aportar y aparecer en momentos importantes.
Y hay otro elemento que seguramente hace todavía más agradable esta aventura: su familia. Su esposa, Kourtney, lo ha acompañado durante buena parte de las giras y, a juzgar por sus constantes publicaciones en redes sociales, parece estar disfrutando la experiencia tanto o más que Justin.
Eso también cuenta… y mucho.
Porque para un pelotero que estaba pensando en colgar los spikes, encontrar un equipo que lo recibe bien, competir por un campeonato, vivir nuevas experiencias y además tener a su familia cerca puede cambiar completamente la perspectiva.
Y ahora, después de convertirse en campeón de la Zona Norte, parece que encontró algo más: una aventura que se la está pasando “bomba”.

A principios de 2026, con 41 años cumplidos y después de una larga carrera en Grandes Ligas, Justin Turner ya contemplaba seriamente la posibilidad de retirarse. Entonces apareció la oportunidad de jugar en la Liga Mexicana con los Toros de Tijuana.
La propuesta tenía varios atractivos: una buena oferta económica, la posibilidad de seguir jugando beisbol y, además, una ventaja que para un jugador establecido desde hace años en California resultaba especialmente importante: Tijuana está prácticamente al otro lado de la frontera de su casa en el sur de California.
Lo que quizá Turner no imaginaba era que terminaría disfrutando tanto la experiencia. Una imagen lo resumió perfectamente este jueves, cuando los Toros regresaron a Tijuana después de conquistar el campeonato de la Zona Norte.
Turner llegó al aeropuerto junto con sus compañeros y con el trofeo que acababan de conseguir, pero más allá de la copa, lo que llamaba la atención era su estado de ánimo. Se le ve feliz… y parece haber buenas razones.
En Tijuana, Turner ha recibido un trato extraordinario por parte de la organización y de los aficionados, mientras que dentro del terreno ha respondido cuando el equipo lo ha necesitado. Naturalmente, ya no es aquel Justin Turner que durante años fue una de las figuras de las Grandes Ligas, pero a sus 41 años ha encontrado la manera de aportar y aparecer en momentos importantes.
Y hay otro elemento que seguramente hace todavía más agradable esta aventura: su familia. Su esposa, Kourtney, lo ha acompañado durante buena parte de las giras y, a juzgar por sus constantes publicaciones en redes sociales, parece estar disfrutando la experiencia tanto o más que Justin.
Eso también cuenta… y mucho.
Porque para un pelotero que estaba pensando en colgar los spikes, encontrar un equipo que lo recibe bien, competir por un campeonato, vivir nuevas experiencias y además tener a su familia cerca puede cambiar completamente la perspectiva.
Y ahora, después de convertirse en campeón de la Zona Norte, parece que encontró algo más: una aventura que se la está pasando “bomba”.


