
¿Para qué sirve la administración de una liga? Para mejorar el nivel de la liga que dirige y hacerla más atractiva, ¿o para ser el vehículo mediante el cual algunos de sus afiliados puedan vender a sus prospectos a las organizaciones de Grandes Ligas?
La pregunta surge después del primer Showcase de la Liga Mexicana de Beisbol, realizado este fin de semana en Mérida, donde más de 40 scouts de organizaciones de MLB estuvieron presentes para observar a jóvenes prospectos.
Y antes de que alguien malinterprete la pregunta: no hay nada malo en que un jugador mexicano llegue a Grandes Ligas. Tampoco en que un club de la LMB quiera vender o transferir los derechos de uno de sus prospectos. Es parte de su negocio, pero una cosa son los clubes y otra muy distinta es la administración de la Liga.
Los jugadores pertenecen a los equipos. La LMB no los posee. En este caso, la Liga organiza el evento y se convierte en el vehículo para que esos prospectos sean mostrados ante las organizaciones de MLB.
Y ahí aparece nuestra duda: ¿por qué una liga que necesita crecer, mejorar su competencia y hacer más atractivo su espectáculo debería dedicar esfuerzos a convertirse en escaparate para que el talento de sus afiliados pueda terminar en otra liga?
Los clubes tienen jugadores… La Liga tiene una competencia que administrar…. y parece que está involucrándose en actividades que no le corresponden.
Japón ofrece un ejemplo interesante. Sus jugadores llegan a MLB después de haberse desarrollado y, en muchos casos, triunfado en la Nippon Professional Baseball. Shohei Ohtani, por ejemplo, llegó a Grandes Ligas después de convertirse en una figura en Japón… y no es el único, más bien todas las estrellas niponas llegan así.
¿Por qué México no puede aspirar a algo parecido? ¿Por qué nuestros jóvenes no pueden tener primero la oportunidad de convertirse en figuras de la Liga Mexicana, elevar el nivel de la competencia y hacerla más atractiva para los aficionados? ¿Por qué no desarrollar su potencial en un entorno que el público de su país los conozca y los admire, en lugar de perderse en ligas de desarrollo?
Tal vez el negocio de vender jugadores corresponda a los clubes… el negocio de la Liga debería ser hacer más grande, más fuerte y más atractiva a la Liga.
Porque los mexicanos no deberían ser solamente prospectos para vender, también deberían ser las figuras que hagan crecer a nuestra propia Liga Mexicana.

¿Para qué sirve la administración de una liga? Para mejorar el nivel de la liga que dirige y hacerla más atractiva, ¿o para ser el vehículo mediante el cual algunos de sus afiliados puedan vender a sus prospectos a las organizaciones de Grandes Ligas?
La pregunta surge después del primer Showcase de la Liga Mexicana de Beisbol, realizado este fin de semana en Mérida, donde más de 40 scouts de organizaciones de MLB estuvieron presentes para observar a jóvenes prospectos.
Y antes de que alguien malinterprete la pregunta: no hay nada malo en que un jugador mexicano llegue a Grandes Ligas. Tampoco en que un club de la LMB quiera vender o transferir los derechos de uno de sus prospectos. Es parte de su negocio, pero una cosa son los clubes y otra muy distinta es la administración de la Liga.
Los jugadores pertenecen a los equipos. La LMB no los posee. En este caso, la Liga organiza el evento y se convierte en el vehículo para que esos prospectos sean mostrados ante las organizaciones de MLB.
Y ahí aparece nuestra duda: ¿por qué una liga que necesita crecer, mejorar su competencia y hacer más atractivo su espectáculo debería dedicar esfuerzos a convertirse en escaparate para que el talento de sus afiliados pueda terminar en otra liga?
Los clubes tienen jugadores… La Liga tiene una competencia que administrar…. y parece que está involucrándose en actividades que no le corresponden.
Japón ofrece un ejemplo interesante. Sus jugadores llegan a MLB después de haberse desarrollado y, en muchos casos, triunfado en la Nippon Professional Baseball. Shohei Ohtani, por ejemplo, llegó a Grandes Ligas después de convertirse en una figura en Japón… y no es el único, más bien todas las estrellas niponas llegan así.
¿Por qué México no puede aspirar a algo parecido? ¿Por qué nuestros jóvenes no pueden tener primero la oportunidad de convertirse en figuras de la Liga Mexicana, elevar el nivel de la competencia y hacerla más atractiva para los aficionados? ¿Por qué no desarrollar su potencial en un entorno que el público de su país los conozca y los admire, en lugar de perderse en ligas de desarrollo?
Tal vez el negocio de vender jugadores corresponda a los clubes… el negocio de la Liga debería ser hacer más grande, más fuerte y más atractiva a la Liga.
Porque los mexicanos no deberían ser solamente prospectos para vender, también deberían ser las figuras que hagan crecer a nuestra propia Liga Mexicana.


