
Roberto Osuna terminó celebrando el bicampeonato de Japón, pero su temporada estuvo lejos de ser un camino sin obstáculos. El mexicano tuvo que dejar atrás su papel de cerrador, atravesó una crisis que lo llevó a salir del roster activo y regresó para convertirse en una pieza útil del bullpen de los Fukuoka SoftBank Hawks.
El cambio de función fue significativo. Después de consolidarse como cerrador, Osuna trabajó en 2026 principalmente como preparador, el relevista encargado de mantener la ventaja antes de la entrada final. La adaptación no fue sencilla. En agosto, después de permitir carreras en tres apariciones consecutivas, incluyendo un jonrón con las bases llenas, el equipo decidió retirarlo temporalmente del roster activo.
La respuesta llegó en septiembre. Osuna recuperó estabilidad y cerró la temporada regular con efectividad de 2.58 en 46 apariciones, 41 ponches y 25 holds, la mejor cifra personal en esa categoría desde su llegada a Japón. Terminó sin salvamentos, una estadística que refleja el cambio de responsabilidad dentro del equipo, no necesariamente una pérdida de valor como relevista.
El desenlace fue mucho mejor que aquel momento crítico. En la Serie de Japón contra los Yokohama DeNA BayStars, Osuna participó en tres de los cuatro encuentros y no permitió carreras en tres entradas de trabajo, con cinco ponches. En el cuarto partido, decisivo para completar la barrida, entró en la séptima entrada, retiró en orden a los tres bateadores que enfrentó y ponchó a dos. SoftBank ganó 4-2 y aseguró el campeonato.
El título tiene un significado especial para el sinaloense. Los Hawks también fueron campeones en 2025, aunque una lesión impidió que Osuna participara en aquella Serie de Japón. Esta vez pudo contribuir directamente en el terreno y sumar su segundo anillo consecutivo con la organización.
Su historia deja una lectura que va más allá del campeonato: en el béisbol profesional, adaptarse también es una forma de mantenerse vigente. Osuna no recuperó el puesto de cerrador, pero encontró otra manera de aportar. Y terminó la temporada levantando el trofeo.

Roberto Osuna terminó celebrando el bicampeonato de Japón, pero su temporada estuvo lejos de ser un camino sin obstáculos. El mexicano tuvo que dejar atrás su papel de cerrador, atravesó una crisis que lo llevó a salir del roster activo y regresó para convertirse en una pieza útil del bullpen de los Fukuoka SoftBank Hawks.
El cambio de función fue significativo. Después de consolidarse como cerrador, Osuna trabajó en 2026 principalmente como preparador, el relevista encargado de mantener la ventaja antes de la entrada final. La adaptación no fue sencilla. En agosto, después de permitir carreras en tres apariciones consecutivas, incluyendo un jonrón con las bases llenas, el equipo decidió retirarlo temporalmente del roster activo.
La respuesta llegó en septiembre. Osuna recuperó estabilidad y cerró la temporada regular con efectividad de 2.58 en 46 apariciones, 41 ponches y 25 holds, la mejor cifra personal en esa categoría desde su llegada a Japón. Terminó sin salvamentos, una estadística que refleja el cambio de responsabilidad dentro del equipo, no necesariamente una pérdida de valor como relevista.
El desenlace fue mucho mejor que aquel momento crítico. En la Serie de Japón contra los Yokohama DeNA BayStars, Osuna participó en tres de los cuatro encuentros y no permitió carreras en tres entradas de trabajo, con cinco ponches. En el cuarto partido, decisivo para completar la barrida, entró en la séptima entrada, retiró en orden a los tres bateadores que enfrentó y ponchó a dos. SoftBank ganó 4-2 y aseguró el campeonato.
El título tiene un significado especial para el sinaloense. Los Hawks también fueron campeones en 2025, aunque una lesión impidió que Osuna participara en aquella Serie de Japón. Esta vez pudo contribuir directamente en el terreno y sumar su segundo anillo consecutivo con la organización.
Su historia deja una lectura que va más allá del campeonato: en el béisbol profesional, adaptarse también es una forma de mantenerse vigente. Osuna no recuperó el puesto de cerrador, pero encontró otra manera de aportar. Y terminó la temporada levantando el trofeo.


