
Once bajas en el cuerpo técnico y el personal de apoyo de los Algodoneros del Unión Laguna representan mucho más que una lista de salidas rumbo a la temporada 2027. El movimiento apunta a una reestructuración profunda que abre espacio para que Jorge Márquez, nuevo director deportivo, y Ramón Santiago, ratificado como mánager, diseñen su propio proyecto.
El comunicado del 30 de octubre incluye seis coaches, un especialista en sabermetría, dos trainers y dos batboys. Son áreas distintas, desde el trabajo de campo y la preparación física hasta el análisis de datos y el apoyo cotidiano al equipo. La amplitud de los cambios sugiere que la organización busca modificar buena parte de la estructura que acompañó al club en años recientes.
Márquez regresó a la organización como director deportivo después de su paso por Caliente de Durango, equipo al que condujo desde esa responsabilidad hacia una temporada que terminó con su clasificación a los playoffs. Su llegada a Torreón ya había marcado un cambio en el organigrama, con Francisco “Chiper” Méndez pasando a la función de asesor de la presidencia.
Ahora, la renovación alcanza al personal que trabaja directamente con los jugadores.
La decisión tiene una particularidad: Santiago continuará al frente del equipo. Su permanencia ofrece continuidad en el mando, pero el entorno profesional con el que trabajará será distinto. La combinación puede interpretarse como una oportunidad para que el mánager y el director deportivo establezcan nuevas dinámicas, responsabilidades y criterios de trabajo.
No se conocen las razones específicas de cada baja ni se ha detallado todavía quiénes ocuparán las vacantes. Por eso, sería prematuro asegurar que todos los cambios obedecen a una misma evaluación. Lo que sí está claro es que la directiva les abre espacio para construir una estructura diferente.
El movimiento también eleva la responsabilidad de ambos. Con una renovación de esta magnitud, el proyecto de 2027 llevará una marca más definida de quienes toman las decisiones deportivas.
Romper con el pasado reciente puede ser necesario, pero no garantiza mejores resultados. Márquez y Santiago tendrán ahora mayor margen para diseñar los nuevos Algodoneros. La siguiente temporada dirá si esa libertad se traduce en un equipo capaz de dar el paso que le ha faltado para convertir sus clasificaciones consecutivas a playoffs en una verdadera pelea por el campeonato.

Once bajas en el cuerpo técnico y el personal de apoyo de los Algodoneros del Unión Laguna representan mucho más que una lista de salidas rumbo a la temporada 2027. El movimiento apunta a una reestructuración profunda que abre espacio para que Jorge Márquez, nuevo director deportivo, y Ramón Santiago, ratificado como mánager, diseñen su propio proyecto.
El comunicado del 30 de octubre incluye seis coaches, un especialista en sabermetría, dos trainers y dos batboys. Son áreas distintas, desde el trabajo de campo y la preparación física hasta el análisis de datos y el apoyo cotidiano al equipo. La amplitud de los cambios sugiere que la organización busca modificar buena parte de la estructura que acompañó al club en años recientes.
Márquez regresó a la organización como director deportivo después de su paso por Caliente de Durango, equipo al que condujo desde esa responsabilidad hacia una temporada que terminó con su clasificación a los playoffs. Su llegada a Torreón ya había marcado un cambio en el organigrama, con Francisco “Chiper” Méndez pasando a la función de asesor de la presidencia.
Ahora, la renovación alcanza al personal que trabaja directamente con los jugadores.
La decisión tiene una particularidad: Santiago continuará al frente del equipo. Su permanencia ofrece continuidad en el mando, pero el entorno profesional con el que trabajará será distinto. La combinación puede interpretarse como una oportunidad para que el mánager y el director deportivo establezcan nuevas dinámicas, responsabilidades y criterios de trabajo.
No se conocen las razones específicas de cada baja ni se ha detallado todavía quiénes ocuparán las vacantes. Por eso, sería prematuro asegurar que todos los cambios obedecen a una misma evaluación. Lo que sí está claro es que la directiva les abre espacio para construir una estructura diferente.
El movimiento también eleva la responsabilidad de ambos. Con una renovación de esta magnitud, el proyecto de 2027 llevará una marca más definida de quienes toman las decisiones deportivas.
Romper con el pasado reciente puede ser necesario, pero no garantiza mejores resultados. Márquez y Santiago tendrán ahora mayor margen para diseñar los nuevos Algodoneros. La siguiente temporada dirá si esa libertad se traduce en un equipo capaz de dar el paso que le ha faltado para convertir sus clasificaciones consecutivas a playoffs en una verdadera pelea por el campeonato.


