
Albert Pujols está buscando una oportunidad para convertirse en manager de Grandes Ligas y los Astros de Houston lo consideran entre sus candidatos. La entrevista con la directiva ya se realizó, pero detrás de esta posibilidad hay una historia que merece atención: su relación con Randy Flores, el nuevo gerente general de la organización.
Flores y Pujols fueron compañeros durante cinco temporadas con los Cardenales de San Luis, entre 2004 y 2008. Compartieron vestidor, experiencias y, en 2006, celebraron juntos la conquista de la Serie Mundial. Veinte años después, sus caminos profesionales vuelven a cruzarse, ahora en circunstancias muy diferentes.
Flores tiene la responsabilidad de elegir al próximo manager de Houston y Pujols busca dar el siguiente paso en su carrera. El ex primera base ya tuvo experiencias como dirigente con los Leones del Escogido, a quienes llevó al campeonato de la liga dominicana y de la Serie del Caribe en 2025, además de dirigir a República Dominicana en el Clásico Mundial de 2026.
No tiene experiencia como manager en Grandes Ligas, pero su trayectoria como jugador, su liderazgo y sus resultados recientes lo colocan entre los candidatos interesantes.
La relación con Flores no significa que tenga asegurado el puesto. Hay otros nombres en la búsqueda, entre ellos Brad Ausmus y Morgan Ensberg. Sin embargo, conocer personalmente a alguien, haber compartido años de trabajo y saber cómo responde bajo presión puede representar una ventaja cuando llega el momento de tomar decisiones.
El propio Flores ha señalado que buscará confianza, comunicación, energía y química en quien ocupe el puesto. Son cualidades que no siempre se conocen a través de una entrevista o de un currículum.
En el béisbol, como en cualquier actividad profesional, las relaciones construidas durante años pueden abrir oportunidades mucho tiempo después. No necesariamente por favoritismo, sino porque la confianza también tiene valor.
Pujols y Flores compartieron una etapa importante en San Luis. Ahora podrían iniciar otra en Houston. A veces, las buenas amistades también juegan en Grandes Ligas.

Albert Pujols está buscando una oportunidad para convertirse en manager de Grandes Ligas y los Astros de Houston lo consideran entre sus candidatos. La entrevista con la directiva ya se realizó, pero detrás de esta posibilidad hay una historia que merece atención: su relación con Randy Flores, el nuevo gerente general de la organización.
Flores y Pujols fueron compañeros durante cinco temporadas con los Cardenales de San Luis, entre 2004 y 2008. Compartieron vestidor, experiencias y, en 2006, celebraron juntos la conquista de la Serie Mundial. Veinte años después, sus caminos profesionales vuelven a cruzarse, ahora en circunstancias muy diferentes.
Flores tiene la responsabilidad de elegir al próximo manager de Houston y Pujols busca dar el siguiente paso en su carrera. El ex primera base ya tuvo experiencias como dirigente con los Leones del Escogido, a quienes llevó al campeonato de la liga dominicana y de la Serie del Caribe en 2025, además de dirigir a República Dominicana en el Clásico Mundial de 2026.
No tiene experiencia como manager en Grandes Ligas, pero su trayectoria como jugador, su liderazgo y sus resultados recientes lo colocan entre los candidatos interesantes.
La relación con Flores no significa que tenga asegurado el puesto. Hay otros nombres en la búsqueda, entre ellos Brad Ausmus y Morgan Ensberg. Sin embargo, conocer personalmente a alguien, haber compartido años de trabajo y saber cómo responde bajo presión puede representar una ventaja cuando llega el momento de tomar decisiones.
El propio Flores ha señalado que buscará confianza, comunicación, energía y química en quien ocupe el puesto. Son cualidades que no siempre se conocen a través de una entrevista o de un currículum.
En el béisbol, como en cualquier actividad profesional, las relaciones construidas durante años pueden abrir oportunidades mucho tiempo después. No necesariamente por favoritismo, sino porque la confianza también tiene valor.
Pujols y Flores compartieron una etapa importante en San Luis. Ahora podrían iniciar otra en Houston. A veces, las buenas amistades también juegan en Grandes Ligas.


