
Robinson Canó construyó una de las carreras más brillantes del béisbol dominicano en Grandes Ligas. Durante 17 temporadas fue ocho veces seleccionado al Juego de Estrellas, ganó cinco Bates de Plata, conquistó la Serie Mundial de 2009 con los Yankees de Nueva York y terminó su trayectoria en MLB con 335 cuadrangulares y promedio de .301.
Después de alcanzar prácticamente todo lo que un pelotero puede aspirar en las Mayores, encontró en los Diablos Rojos del México un escenario para prolongar su carrera y seguir compitiendo al máximo nivel. La decisión resultó acertada: fue protagonista de los campeonatos consecutivos de 2024 y 2025.
Pero su elección también tuvo otra consecuencia, quizá mucho más personal: ese mismo entorno se convirtió en parte del comienzo del camino de su hijo hacia el béisbol profesional.
Robinson Canó Jr., hoy de 16 años, alcanzó un preacuerdo por un millón de dólares con los Marlins de Miami para incorporarse a su generación internacional de 2028. Todavía no es una firma oficial, pero representa un primer paso importante para el joven infielder.
Su preparación ha estado vinculada con la Academia Alfredo Harp Helú, de los Diablos. En 2025 participó en el showcase organizado por la Liga Mexicana de Beisbol con motivo de su centenario, realizado en ese entorno y ante buscadores de talento de organizaciones de Grandes Ligas.
El joven no jugó con los Diablos, ni el acuerdo con Miami es resultado exclusivo de su paso por la academia. Su padre ha sido una influencia fundamental en su desarrollo. sin embargo, México y la organización escarlata forman parte de una historia que ahora comienza a tomar otra dimensión.
Robinson Canó eligió a los Diablos para escribir un capítulo final de su extraordinaria trayectoria. Al mismo tiempo, eligió un lugar donde su hijo pudo comenzar a construir la propia.
El camino de Robinson Canó Jr. apenas empieza y llegar a Grandes Ligas todavía es un desafío enorme. Pero si algún día lo consigue, habrá un lugar que seguramente recordará como parte de sus primeros pasos: la Academia de los Diablos Rojos del México.

Robinson Canó construyó una de las carreras más brillantes del béisbol dominicano en Grandes Ligas. Durante 17 temporadas fue ocho veces seleccionado al Juego de Estrellas, ganó cinco Bates de Plata, conquistó la Serie Mundial de 2009 con los Yankees de Nueva York y terminó su trayectoria en MLB con 335 cuadrangulares y promedio de .301.
Después de alcanzar prácticamente todo lo que un pelotero puede aspirar en las Mayores, encontró en los Diablos Rojos del México un escenario para prolongar su carrera y seguir compitiendo al máximo nivel. La decisión resultó acertada: fue protagonista de los campeonatos consecutivos de 2024 y 2025.
Pero su elección también tuvo otra consecuencia, quizá mucho más personal: ese mismo entorno se convirtió en parte del comienzo del camino de su hijo hacia el béisbol profesional.
Robinson Canó Jr., hoy de 16 años, alcanzó un preacuerdo por un millón de dólares con los Marlins de Miami para incorporarse a su generación internacional de 2028. Todavía no es una firma oficial, pero representa un primer paso importante para el joven infielder.
Su preparación ha estado vinculada con la Academia Alfredo Harp Helú, de los Diablos. En 2025 participó en el showcase organizado por la Liga Mexicana de Beisbol con motivo de su centenario, realizado en ese entorno y ante buscadores de talento de organizaciones de Grandes Ligas.
El joven no jugó con los Diablos, ni el acuerdo con Miami es resultado exclusivo de su paso por la academia. Su padre ha sido una influencia fundamental en su desarrollo. sin embargo, México y la organización escarlata forman parte de una historia que ahora comienza a tomar otra dimensión.
Robinson Canó eligió a los Diablos para escribir un capítulo final de su extraordinaria trayectoria. Al mismo tiempo, eligió un lugar donde su hijo pudo comenzar a construir la propia.
El camino de Robinson Canó Jr. apenas empieza y llegar a Grandes Ligas todavía es un desafío enorme. Pero si algún día lo consigue, habrá un lugar que seguramente recordará como parte de sus primeros pasos: la Academia de los Diablos Rojos del México.


