
El caso de Luis Carlos Rivera debe ser único a nivel mundial. Lleva tres temporadas al hilo, la 2024 de la LMB, la 2024-25 de la LMP y ahora la 2025 de la LMB en que ha dirigido dos equipos en cada una de ellas.
El año pasado comenzó la temporada de la Liga Mexicana dirigiendo a los Toros de Tijuana, pero un poco después de cumplirse un mes de temporada, fue cesado el 19 de mayo, pero en menos de una semana ya se había arreglado con los Guerreros de Oaxaca a los que dirigió hasta el final de la campaña llevándolos hasta el séptimo juego de la serie final de la Zona Sur.
Terminó la LMB y a las pocas semanas empezó a dirigir la pretemporada de los Venados de Mazatlán desde el 17 de septiembre, pero fue despedido en el primer mes de la temporada el 30 de octubre. No transcurrió mucho tiempo para que encontrara otra “chamba” porque el 18 de noviembre fue anunciado como nuevo manejador de los Águilas de Mexicali.
En enero de 2025, los Guerreros de Oaxaca contrataron a Roberto Vizcarra como coach de banca, pero ratificaron que Luis Carlos sería el mánager. Y así fue hasta el pasado 5 de julio cuando le dieron las gracias después de perder en Puebla. Cinco días después se dio a conocer que será el próximo mánager de los Dorados de Chihuahua, (todavía sin especificar qué día entra en funciones por cuestiones de reglamento). Seguramente la idea de la directiva es darle todo el apoyo para que comience a construir un proyecto sólido de cara al 2026.
Por si todo lo anterior fuera poco, en septiembre tomará las riendas de la nueva franquicia de los Jaguares de Nayarit, quienes hace un par de semanas lo anunciaron con el primer mánager en la historia de este equipo, cuyo presidente es Carlos Peralta.


