
En las semanas previas a la fecha límite de cambios de jugadores, el director deportivo de los Padres elaboró una lista detallada de las áreas en las que los Padres querían reforzarse.
San Diego realizó cinco canjes y adquirió a siete jugadores, encabezadas por las incorporaciones del potente cerrador Mason Miller, procedente de los Athletics, y del primera base All-Star Ryan O’Hearn, procedente de Baltimore.
También ficharon, horas antes del cierre de cambios al lanzador zurdo abridor JP Sears, luego adquirieron al receptor Freddy Fermín de Kansas City y al jardinero Ramón Laureano de los Orioles. Y por si esto fuera poco, San Diego también incorporó al lanzador zurdo Néstor Cortés de Milwaukee y al utility Will Wagner de Toronto.
Se sacrificó gran parte del mejor talento de su reducido sistema de Ligas Menores, principalmente al haber cedido al campocorto Leo De Vries, uno de los mejores prospectos del beisbol, para poder adquirir a Miller, uno de los relevistas más dinámicos de las Grandes Ligas, y al confiable Sears.
Los Padres mantuvieron al cerrador estrella Robert Suárez, quien lidera las mayores con 30 salvamentos, y al abridor Dylan Cease. Tanto Suárez como Cease pueden llegar a la agencia libre este invierno, pero ahora la prioridad es avanzar a los playoffs, así es que ninguno de los dos fue negociado.


