
En cierto momento de la temporada pensamos que los Charros de Jalisco impondrían nuevo récord colectivo de bases robadas. Desde el principio tomaron una ventaja amplia sobre los demás equipos y hubo un buen tiempo en que los tres jugadores con más estafas eran del equipo jalisciense.
Sin embargo, después de que Allen Córdoba fue negociado a los Diablos Rojos del México, los Charros bajaron notoriamente el ritmo de sus robos y aunque de cualquier manera no hay equipo que este cerca de ellos, ya es muy difícil que en los 4 juego que quedan puedan alcanzar la marca de los Leones de Yucatán de 1992, que es de 194 robos.
Los Charros llevan 177 y para alcanzarlos deberían de robar poco más de 4 base por juego. No es imposible, pero no se ve muy factible.
Hasta el día de hoy Benjamín Gil ha mandado 249 robos, pero en 72 ocasiones sus corredores fueron atrapados y puestos out.
Los 177 robos los han conseguido en 88 juegos, para un promedio de 2.01, que es superior al promedio de los Leones de aquel 1992, dado que en esta temporada el equipo de Yucatán disputó 131 juegos y el promedio de ese equipo fue de 1.48 por encuentro.


