
Después de haber presenciado los dos primeros juegos del playoff entre los Leones de Yucatán y los Diablos Rojos del México, la valoración que hacemos es que el equipo de Yucatán sí tiene el talento suficiente para pelear con el equipo capitalino, pero que carece de un mánager que sea un verdadero líder de unos jugadores que en su mayoría dieron la impresión de ya querer irse de vacaciones.
Y aunque los Melenudos terminaron llevándose dos palizas contundentes, estas se dieron al final y no reflejan de manera clara lo que sucedió en el terreno de juego. En estos dos primeros juegos, los Leones fueron mejores al inicio, pero una falta absoluta de inteligencia y un exceso de apatía (sobre todo jugando a la defensiva), les hicieron perder la oportunidad de traducir en resultados, esa superioridad que habían demostrado en el inicio de ambos juegos.
El sábado pasado en el primero de la serie, los Leones ganaban 2-0 y su pitcher Tommy Doyle estaba dominando por completo a los Diablos. Ya con dos outs (y dos strikes), Carlos Sepúlveda conectó un doblete, luego toco el turno a Allen Córdoba quien intentó ejecutar un toque de sorpresa que más bien le salió un fuerte roletazo a tercera. El antesalista pudo haber terminado la entrada con facilidad tirando a primera, pero dudó porque Sepúlveda corría hacia tercera y se quedó con la pelota en la mano. De ahí surgió el rally de 4 carreras que le dio a los Diablos Rojos una ventaja que ya nunca perderían.
Lo sucedido el domingo en el segundo juego fue aún peor. Primero, en el inning inicial Wynton Bernard empezó el juego con un doblete, y con un out fue enviado al robo de tercera base. Ese fue el segundo out, y después de esa jugada se embasaron los tres siguientes bateadores. De no haberse intentado ese robo innecesario, los Leones habrían tomado la ventaja, pero se fueron en blanco.
De cualquier forma, el juego estuvo muy bueno y parejo hasta la séptima entrada. La pizarra era de 2-1, y ya con dos outs el México tenía corredores en segunda y en tercera, cuando Carlos Pérez el quinto bate tomaba su turno. Se antojaba una base intencional para tirarle a Río Ruiz que en el papel es menos peligroso que Pérez, pero lo enfrentaron y el cátcher de los Diablos conectó un triple de dos carreras. Increíblemente después de esto el mánager de los Leones ordenó una base intencional a Río Ruiz, y fue claro cómo se desmoralizó el equipo. A continuación, dos bases por bolas más, una carrera de caballito y una cascada de carreras. Fueron 10 en ese inning… todas con dos outs.
Pensamos que Leones tenían más equipo para competir, pero decisiones absurdas, desconcentraciones y una defensiva bastante errática, dio al traste con todo. Aún pueden regresar en la serie, pero en honor a la verdad tienen todas las probabilidades en su contra.


