
No es ningún secreto que uno de los mayores deseos y objetivos de Benjamín Gil, es poder llevar a su hijo Mateo al Clásico Mundial de Beisbol 2026.
Para lograrlo, se tienen que construir los argumentos que sustenten una posible decisión en ese sentido, para cuando quede conformada la lista final del equipo que represente a México en dicho torneo en marzo del próximo año.
Creemos que Mateo es un muy buen jugador, eso es innegable, y también pensamos que está teniendo una gran postemporada actualmente con unos Charros que están muy cerca de llegar a la Serie del Rey. A pesar de que en el juego del lunes bateó de 4-0, sigue estando entre los tres mejores Charros de los playoffs con .339 (antes de este juego estaba en .364), y es líder del equipo en hits con 20, segundo en cuadrangulares con 4 y tercero en bases robadas con 3.
Lo malo para él es que justamente el infield es donde juegan los mejores mexicanos de la actualidad. Antes que él están Isaac Paredes, Ramón Urías, Luis Urías, Jonathan Aranda, Marcelo Mayer y probablemente Juan Carlos Gamboa si es que le llegarán a hacer justicia al estrella de los Diablos.
Aun así, podría aprovechar que algunos de ellos se han lesionado este año y podrían preferir descansar para llegar en mejor condición a sus equipos de MLB en 2026.
Mateo está construyendo los argumentos de su padre con buenas actuaciones y Benjamín hace lo propio, ganando más poder y fuerza, con lo lejos que ha llevado a los Charros en LMP y LMB en este año.


